Momentos oscuros en las sombras de la mediocridad de un ser humano


Hay diferentes etapas por las que un ser humano atraviesa producto de las malas decisiones, de las incomprensiones de su entorno, de la inmadurez y del poco aprendizaje que adquiere a través de las experiencias, que conllevan definitivamente a hundirse en su propia bilis luego de que haga daño al mundo que lo envuelve, causando profundas depresiones que de alguna forma pudieron ser evitadas.

Son diversas las complicaciones que se pueden derivar de esto, pues los actos en su mayoría de veces traen consigo consecuencias que en muchas ocasiones no son las mas acordes para las relaciones cotidianas – llámense estas de pareja, laborales, familiares – y que evidentemente complican al ser humano día tras día, sujetándolo a imperfecciones que ciegan actitudes y comportamientos propios y acordes para la sociedad.

Es así como puedo definir a los errores de los cuales muchas veces nos sentimos arrepentidos y que deseamos volver el tiempo atrás para rectificar dichos comportamientos, sin embargo hay diferentes formas de resarcir las complicaciones que pueden traer estos actos sin la necesidad de querer tener una maquina del tiempo.

Mientras aceptemos con humildad los errores de los que hemos sido autores, dejemos a un lado el egoísmo, el egocentrismo y el orgullo podremos dar paso a este sin cúmulo de beneficios que nos ofrece la vida cotidiana para así evitar profundos y certeros fracasos, que sin duda alguna, arrastran muchas veces a las familias, tomando en cuenta que los traumas ocasionados por anteriores experiencias no siempre son la base de nuestros problemas o desaciertos.

Todos los seres humanos sin excepción alguna hemos cometido disparates que luego nos persiguen por mucho tiempo tan solo por haber actuado con insensatez, y no nos damos cuenta que todos tenemos cierto grado de mediocridad que nos puede hundir en las sombras de los momentos mas oscuros de nuestras relaciones, por ello hay que actuar a tiempo y frenar con rapidez los comportamientos desvariados para hacer una evaluación exhaustiva de nuestra conducta, analizar con detenimiento los fracasos y aciertos y verificar cual es el camino por el cual andamos y cual es el camino por el cual deberíamos ir, pero para esto se debe tener muy presente cuales son las metas reales y concretas que podemos alcanzar y no aquellas que pueden ser fruto de las ambiciones que en gran parte se apoderan de nosotros como seres vivos.

Esta reflexión, justamente es producto de una profunda evaluación que con madurez acepto, pero que comparto para que muchas y muchos no caigan en las dificultades y vicisitudes por las cuales muchos pasamos, hemos pasado o pasaremos.

En conclusión, no te dejes caer en la sombra de la mediocridad que todos tenemos.


Eduardo Febres Cordero
Santo Domingo de los Tsáchilas, 16 de Enero de 2012
Ecuador

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