martes, 23 de diciembre de 2014

A ti mujer

Tu mujer, que sabes bien de que se alimenta el hombre, sabrás como alimentar tu alma?

Sabrás como alimentar ese corazón que evidencia tu mirada necesita amor?

Sabes mucho de la vida y el mundo, de los seres humanos y de su composición.

Tu sonrisa es mi tormento, tu compañía casi efímera mi alimento y tu presencia mi sustento.

No se porqué apareciste, no se porqué te pienso y necesito.

Te metes en mis pensamiento cada día,  y una vez más cuando miro esa silla vacía se estimulan mis sentidos.

Aunque no correspondas a mi alevosía, clavaré una estaca de claveles en tu pecho que harán jamás puedas olvidarme.