A la comunidad venezolana migrante y con planes de migrar.

Durante casi dos años que tiene conformado el grupo Venezolanos en Ecuador Quito he recibido miles de preguntas acerca de cómo hacer para migrar, recomendaciones respecto al país, rutas más expeditas entre muchas cosas más.

A los tantos que me han escrito y he orientado no me dejarán mentir respecto a la sinceridad con las que les he hablado, y si a otros no les he contestado es básicamente por cuestiones de tiempo, pues como comprenderán también soy un ser humano que trabaja, tiene familia, sale adelante en un país prestado, pero no ajeno y al igual que todos ustedes tiene sueños. El mío básicamente es ver y sentir que toda mi gente está bien y es respetada en el extranjero.

Hoy, me siento en la obligación de escribir estas líneas, ya que, estoy realmente asombrado de la cantidad de preguntas que me hacen a través de las redes sociales, así como, a través de los canales privados de comunicación conmigo, pues en su mayoría son peticiones de empleo, por lo que les digo lo siguiente:

Señoras y señores, un título no nos hace más o menos gente, una preparación previa en un área específica tampoco. Claro, entiendo que a todos nos gustaría emigrar y conseguir trabajo en el campo laboral al que uno está acostumbrado, pero la realidad nos dicta que NO es así, por el contrario, cuando salimos de nuestra zona de confort, arriesgamos ese conocimiento y nos vemos obligados a desempeñarnos en áreas que definitivamente no nos gustan o agradan pero que nos ayudarán a mantenernos en un país y una sociedad diferente a la nuestra.

¿Qué quiero decir con esto?

Que nos olvidemos de presentarnos como el licenciado, magister o doctor para conseguir apenas un trabajo de ventas o ayudante de cocina. Mantengamos la humildad y enfoquémonos en resolver y no quedarnos estancados en el “Yo, solo trabajo en mi área” pues es un error garrafal tan solo creer que por el hecho de tener un título universitario debajo del brazo y un extenso currículo voy a venir apadrinado desde Venezuela, o peor aún, asumir que porque tienes mucha experiencia eres imprescindible. Por el contrario, todo ese conocimiento debes reorientarlo a emprender nuevas ideas, a demostrar que los venezolanos estamos hechos con sangre luchadora, que no somos unos cobardes y que nos enfrentamos a los retos que nos pongan.

Dejemos a un lado esa prepotencia que por naturaleza llevamos en la sangre y que bastante problemas nos ha traído en otros países, demostremos que los buenos somos más y que las ganas de salir adelante son suficientes para dejar de decir que nos explotan; y sí, es cierto, hay muchos lugares en los que se aprovechan de nuestra gente y los hacen trabajar más de lo normal, pagándole miserias, pero también debo reconocer que muchos están acostumbrados a “echar carro”, y lo que debemos entender es que aquí en Ecuador y en cualquier parte del planeta debes justificar muy bien tus 8 horas de trabajo.

Si usted no está acostumbrado a esto o cree que no pueda aguantarlo, entonces discúlpeme, pero no gaste su tiempo y dinero en al menos intentar salir de Venezuela.
Con todo el respeto que merecen nuestros paisanos les dejo esta humilde reflexión de un venezolano más que lucha incansablemente por salir adelante y ver a nuestra estable y respetada, pues al final del día, yo también sigo siendo extranjero.

Eduardo Febres Cordero
Quito, 10 de octubre de 2017




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